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jueves, 29 de marzo de 2012

El inicio de una gran aventura: Capítulo 4

- No veo absolutamente nada -comentó Aiden al cabo de un rato.

- Es normal, los árboles son mucho más espesos conforme nos adentramos en el bosque, además, es de noche -contesté.

- Ya lo sé, solo era un comentario, ¿cómo vamos a saber hacia dónde ir si no vemos nada?

- No tengo ni idea, pero no puede ser tan difícil: solo hay que ir hacia el norte.

- ¡Yo creía que sabías el camino!

- ¡Y lo sé! Cómo ya te he dicho: solo hay que ir hacia el norte.

- ¡Y dale! ¿¡Dónde demonios está el norte!?

- Tranquilo, he paseado mucho por este bosque y me parece que podré encontrar la salida -el chico bufó, intranquilo.

Mientras Aiden resoplaba enfadado yo intentaba recordar el camino hacia la salida. No me miréis raro, ya sé que en los bosques todos son árboles iguales y no hay caminos, pero había pasado tanto tiempo caminando por aquel bosque, recogiendo hierbas medicinales y practicando hechizos, que podía salir hacia donde quisiera solo con mi orientación.

- ¿Prefieres llegar a Faversham por un paso de montañas o por terreno llano?

- Por las montañas, costará más que nos encuentren -asentí, aunque en la oscuridad de la noche no me vio.

Seguíamos avanzando, de vez en cuando se escuchaba un aullido a lo lejos y notaba como Aiden se removía inquieto.

- Los aullidos vienen del este, de unas montañas cercanas a Grenhas, no nos vamos a acercar allí, tranquilo.

- Yo siempre mantengo la calma.

- No he dicho lo contrario -contesté sin ganas de discutir.

Pasó otro rato sin que ninguno de los dos hablara.

- Creo que deberíamos dormir -sugerí.

- ¡Ni hablar! Tenemos que dar con Eriath lo antes posible -contestó él poniéndose delante de mí.

- No falta mucho para salir del bosque -afirmé-, los soldados no nos han seguido, estoy segura, el bosque nos está protegiendo, nos sirve de refugio, pero en cuanto lo abandonemos seremos un blanco fácil. Creo que lo mejor es recuperar fuerzas ahora y, cuando salgamos de aquí, avanzar tan deprisa como podamos.

Aiden me miró durante unos segundos.

- Puede que tengas razón, en cuanto dejemos atrás el bosque no tendremos tiempo para descansar, ¿dónde dormimos? -señalé hacia arriba.

- Los árboles son más seguros, ¿qué te parece?

- Está bien.


Cada uno se acomodó como pudo, habíamos hecho una especie de nido entre dos ramas gruesas, colocando otras más delgadas, pero que parecían resistentes.

- Qué duermas bien -le dije.

- Buenas noches -murmuró.

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Siento la tardanza (otra vez), confío en poder escribir más en Semana Santa, que paséis unas felices vacaciones, hasta pronto,
bss, Sara.

jueves, 1 de marzo de 2012

Poema a un corazón entrometido.

Lo primero que quería decir es que de momento ya he acabado con los exámenes y estoy escribiendo el próximo capítulo de la historia. Lo segundo, aquí os dejo este poema, y (aunque lo parezca en el poema) no estoy enamorada, simplemente me salió así. Por favor, dejen comentarios,
bss, Sara.

Poema a un corazón entrometido.

Y dime corazón,
¿no saltas de alegría al verle?
¿No me haces sentir nerviosa?
Dime compañero inseparable,
¿no le pides a mi cerebro
que se haga a un lado?
¿Acaso no intentas que me declare?

Me he dado cuenta,
te lo agradezco,
pero no lo necesito.
Me da igual que mire a otras,
no me importa que me ignore,
me siento bien estando sola.

Del amor solo surgen problemas,
apenas felicidad,
me da igual lo que quieras,
porque aquí mando yo.
Corazón entrometido,
no me hagas enamorar,
pues no quiero que te hagan daño,
ni a ti ni a mí, no nos tocarán.

By: Sara.