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domingo, 22 de enero de 2012

El inicio de una gran aventura: Capítulo 2

- ¿¡Pero qué haces?! -pregunté, enfadada, una vez dentro.

- ¡Silencio o nos descubrirán! -dijo él.

Se acercó a la ventana, en ese momento pasaban unos soldados corriendo. Hasta que no doblaron la esquina el chico no estuvo tranquilo.

- ¿Quién eres? -le pregunté.

Se volvió hacia mí, tenía el pelo castaño oscuro y los ojos verdes.

- No es de tu incumbencia, pelinegra -contestó.

- ¿Cómo que no? -pregunté indignada- ¡Esta es mi casa! ¡Y no me digas pelinegra! -el chico no me hizo caso.

Se oyeron ruidos en la calle, el chico se escondió en un rincón y miré por la ventana. Más soldados llegaban e iban de puerta en puerta preguntando por el fugitivo.

Llegaron a la casa de enfrente y mi vecina les abrió. Mi corazón dio un vuelco cuando señaló hacia mi casa. ¿Acaso habría visto entrar al chico?

- Debemos irnos -dijo él, sobresaltándome.

- ¿Por qué?

- Porque nos han descubierto.

- ¿Descubierto? -pregunté desconcertada- ¡Pero si yo no he hecho nada!

Llamaron a la puerta y ninguno de los dos se atrevió a moverse.

- ¿Qué hacemos? -preguntó el chico- Estamos perdidos, esa era la única salida.

- ¿Eso crees? Ven, rápido -le dije cogiéndolo de la mano.

Mi casa consta de tres partes: la cocina y salón, que era el lugar donde estábamos; mi habitación, un baño y un pequeño huerto en la parte trasera que daba al bosque.

Lo llevé a mi habitación y abrí una trampilla que bajaba hasta un estrecho pasillo que llevaba al huerto. Siempre creí que si alguna vez descubrían que era una bruja esa sería mi única salida.

Abrí la salida al huerto y corrimos hacia el bosque.


Mientras tanto, en la puerta de mi casa...

- ¡Abra ya o echaremos la puerta abajo! -dijo uno de los soldados.

- Lo está escondiendo, señor, siempre he dicho que esa mujer ocultaba algo -dijo la vecina.

- ¡Se acabó! -dijo el soldado derribando la puerta- Entre ahí y búsquelos, cadete.

El joven entró, temeroso, pero no tardó mucho en salir.

- En esta casa no hay nadie, señor -el soldado al mando miró a la mujer.

- Usted también la ha visto en la ventana -le recordó-. Solo hay una explicación para esto... ¡brujería! ¡Es una bruja! ¡Llevo diciéndolo desde que llegó, pero nunca me hacéis caso!


De nuevo en el bosque...

No habíamos corrido ni diez minutos y yo ya estaba llena de rasguños y con mi vestido (ya de por sí en bastante mal estado) destrozado por culpa de las ramas de los árboles.

- ¡Para! Ya no puedo más -dije, cansada.

- Nos pueden dar alcance, ojimiel, debemos seguir- dijo él.

- ¡No me llames así! -me quejé.

- ¿Por qué no? Tu pelo es negro y tus ojos color miel -se defendió.

- ¿Por qué no nos presentamos? Sería más sencillo -propuse-. Me llamo Liliannet, ¿y tú?
 
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Siento la demora, por favor, decidme que os parece,
bss, Sara.

domingo, 1 de enero de 2012

¡Feliz 2012!

Que este año que empieza esté lleno de cosas buenas. Os deseo lo mejor. ¡Disfrutad de lo que queda de vacaciones!
Hasta pronto,
bss, Sara.