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miércoles, 31 de agosto de 2011

En un lugar recóndito, a las afueras de ninguna parte, rodeado de bosques y donde tan solo la imaginación puede llegar, había una pequeña aldea.

Una niña de apenas diez años salía hacia el bosque, a disfrutar de lo maravilloso que era y de los misterios que allí se encontraban.
Había salido temprano, llevaba comida para almorzar allí y volvería a casa a la hora de comer.

Acababa de llegar al lugar perfecto donde comer el delicioso almuerzo que su madre le había preparado: era un pequeño claro. Las ramas de los árboles de alrededor habían formado una pequeña cúpula, por donde algunos rayos de sol se filtraban.

La pequeña se sentó bajo uno de los árboles, apoyando su espalda en él, cerró los ojos, disfrutando de la suave brisa que llegaba.

- Jijiji...

Una leve risa hizo que se sobresaltase, abrió los ojos, mirando al frente. Justo en el centro del claro había una hermosa flor, de color azul cielo, y encima de la flor, un resplandor de igual color, semejante al hielo.

- Acércate -pidió la voz que salía del resplandor.

La niña no se pudo resistir, la voz, pese a venir de algo que se asemejaba al frío hielo, sonaba cálida y ella no quería dejar de oir algo tan hermoso.

- Soy un hada, pequeña -explicó la criatura, desplegando unas pequeñas y transparentes alas que brillaban hermosas.
- Siempre supe que existían -murmuró la chica sin apartar la vista de aquel bello ser- ¿Por qué estás aquí? -continuó la niña en el mismo tono- ¿Cuál es la razón por la que me dejas verte?
- Este es mi hogar -explicó el hada-, de vez en cuando me aparezco a algún humano, para enseñarles lo bonito de los sueños.
- ¿Sueños? -preguntó la niña extrañada.
- ¡Uy, claro! Se me olvidó decírtelo... Jijiji -el hada volvía a reir- Verás, los humanos de otros lugares han renunciado a sus sueños, porque no los creen probables y yo, querida niña, soy el Hada de los Sueños -al ver la cara de perplejidad de la pequeña humana, continuó explicando-. No tengo el poder de hacer realidad los sueños, pero puedo conseguir que las personas se apasionen por aquello que más desean (siempre y cuando no haga daño a nadie con ello), por esa razón estoy aquí, quiero que cierres los ojos y te dejes llevar.

La niña asintió, creía lo que decía el hada, por imposible que fuera.
Cerró los ojos, los sonidos de los animales del bosque dejaron de escucharse. Lo único que la chica podía sentir en aquel momento era viento, ni siquiera notaba ya la tierra bajo sus pies. Escuchó una vocecilla, era el hada.

- Pequeña, abre los ojos...

Ella obedeció, encontrándose así con el cielo azul frente a ella, estaba volando.

- ¿Cómo he...?
- Es un sueño, querida -le recordó el hada-, lo único que tienes que hacer es disfrutar.

La chica disfrutó de aquel sueño tan real, hacía piruetas, traspasaba las nubes... era precioso, pero era un sueño y tenía que despertar.
Abrió los ojos y se vio otra vez en el claro, apoyada contra el árbol donde había escuchado por primera vez la voz del hada. Se entristeció al pensar que el hada no había estado allí en verdad, que todo había estado en su cabeza.

- Jijiji -de nuevo escuchaba la cálida risa-, pequeña, no pienses así, yo he estado ahí contigo, pero he acabado mi trabajo y tengo que marcharme- la chica buscó el resplandor del hada por el claro-. Ya no estoy en el claro, querida, en realidad, ni siquiera sigo en tu mundo, las palabras que escuchas las arrastra el aire -explicó- ¿Seguirás tus sueños?
- Pero no puedo volar, es imposible.
- Piensa en el significado del sueño, tengo que irme, nos volveremos a ver...

Las palabras quedaron suspendidas en el aire durante unos segundos, para después seguir su camino.
La niña volvió a su casa y nunca contó a nadie lo que vio en aquel claro.

Años más tarde, aquella chica, ya convertida en una mujer, dejó su aldea para seguir sus sueños, ser totalmente libre, vivir con la naturaleza. Por el camino se encontró a un joven de su misma edad y los dos pasaron grandes aventuras.

Al final de historias de este tipo se dice: "vivieron felices y comieron perdices". Pero no quiero que sea como las demás y solo diré: vivieron su sueño, con alegría y algo de tristeza, escuchando juntos la dulce melodía del viento ”.

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Aquí dejo una pequeña historia que escribí hace poco, yo la considero extraña, pero me gusta, también os dejo la dirección de un fic sobre Harry Potter que estoy escribiendo: http://harrypotter.lsf.com.ar/por-que-estoy-aqui-merodeadores-t65081.html#p2463993